25 julho 2008

Luz Marina Zuluaga , Miss Universo 1958


Memorias de una Miss Universo

El 25 de julio de 1958 esta mujer fue coronada en Long Beach California, Estados Unidos, como la más bella del mundo. Ahora en medio de un ambiente acogedor en el sofá de su apartamento en Manizales, Luz Marina Zuluaga, la única Miss Universo que ha tenido Colombia, relató cómo “una muchachita común y corriente” llegó a ser la mujer más bella del mundo. Ella es una madre y abuela entregada a su familia que recuerda con nostalgia aquella época de desfiles, ruedas de prensa y sonrisa permanente.

Luz Marina Zuluaga

Especial/LA PATRIA

Manizales


Esa fecha no se me olvida, era el año de 1957 y se acercaba el concurso de Cartagena. Todos los departamentos estaban eligiendo sus candidatas para el reinado nacional. Eso sí, las representantes no se escogían como ahora, en ese entonces las reinas se determinaban por decreto. Los alcaldes y gobernadores elegían una niña y ya está, no era más, no había derecho a discutir.

En ese momento yo tenía 18 años y acababa de terminar el bachillerato en el Colegio La Presentación. A pesar de que las mujeres no pensábamos en seguir una carrera profesional, pues se suponía que debíamos dedicarnos a las labores del hogar, yo había comenzado a estudiar psicología infantil, lo que de entrada ya era una hazaña.

Señorita Caldas

Caldas no era indiferente al reinado. A pesar de que nunca había tenido una representante en Cartagena, en ese momento estaba buscando candidata. La situación era que ellos no querían que fuera por decreto, como algo impuesto, entonces me acuerdo que los periodistas Darío Hoyos de LA PATRIA y Eucario Bermúdez de Transmisora Caldas comenzaron a decir que por qué no se elegía una reina popular, lejos de todo protocolo.

Así fue como ellos decidieron entrevistar a personas en la calle, hacer algo parecido a un sondeo, y preguntarles a los manizaleños quién debía ser la reina. Lo raro fue que comenzó a sonar mi nombre. Yo creo que la gente me conocía porque había sido reina del Colegio y de La Feria de Manizales, la verdad creo que les impacté.

Como al parecer lo de la reina popular estaba funcionando, estos periodistas, incluyendo otros dirigentes de la ciudad, acordaron expandir más esa elección y se propuso que cada uno de los municipios del departamento mandara una representante para que la elección de la señorita Caldas fuera algo democrático. Esto llamó mucho la atención, pues nunca en Colombia se había hecho un evento tan grande para coronar una reina departamental. Me acuerdo que fue tal el despliegue para esta elección, que la coronación se hizo en el Club Manizales y el jurado fue traído de Bogotá. Yo creo que las comitivas de las reinas esa noche no se habían visto ni siquiera en Cartagena.

Con el veredicto fui elegida señorita Caldas. Esa noche me puse muy feliz, pero aún no comprendía la magnitud de lo que eso significaba. Yo pensaba que en el reinado era ir, pararse en una tarima y esperar a que dijeran quién ganó y listo, pero nunca pensé lo que se me venía encima.

En Cartagena

La verdad no había mucha plata para viajar, a pesar de que la Alcaldía y la Gobernación me apoyaron. Salí para Cartagena con una comitiva muy pequeña, entre quienes estaban mi mamá y el Alcalde de la ciudad, no íbamos más de 10 personas y eso que estoy exagerando.

En el reinado tuve mucha acogida, sobre todo entre la prensa, además los periodistas que me acompañaron de LA PATRIA y de la Revista Cromos me hicieron mucha difusión. Ellos fueron los que más importancia me dieron.

La elección de señorita Colombia en ese momento tenía menos candidatas que ahora. No tengo muy clara la referencia de por qué, tal vez porque las niñas se retiraron o no fueron, pero yo estaba representando a tres departamentos, mi banda llevaba a Caldas, Nariño y Amazonas. Y si no estoy mal, en la historia del reinado eso de representar simultáneamente varias regiones sólo me ha sucedido a mí y a otra candidata del Valle.

Esa elección fue muy linda. Yo en ningún momento pensé que pudiera ganar, la competencia era dura y no había preparación. No como ahora que las candidatas se van para Bogotá uno o dos meses antes del reinado y tienen a alguien que les enseña a caminar, a pararse ante las cámaras, a responder y a no sé que más. A nosotras nos tocó solitas, cada una nos defendíamos con lo que teníamos. Sólo contábamos con la ayuda de nuestras madres.

Las candidatas de Tolima, Valle, Cundinamarca, Antioquia y Caldas tuvimos mucha fuerza en Cartagena, la gente decía que ahí estaba la pelea y efectivamente así sucedió. En ese entonces no se elegía ni virreina, ni primera princesa. Solamente se elegía la reina y pare de contar. La gente en la calle aún comenta que yo fui la virreina, pero eso no es cierto. Lo que pasó fue que en Cartagena se me hizo mucha bulla y la pelea siempre estuvo entre Antioquia y Caldas, pero Doris Gil tuvo la suerte de haber ganado, y listo, fin de la historia. Técnicamente, así la gente diga lo contrario, yo no quedé de nada en Cartagena.

Comienza la carrera a Miss Universo

Después del reinado nacional, como a los quince o veinte días, yo estaba en mi casa, tranquila, simplemente con unos bellos recuerdos de Cartagena. Estaba por comenzar de nuevo mis estudios cuando recibí una llamada del representante de Max Factor para Colombia, quien era el encargado de elegir la representante de nuestro país para Miss Universo. El delegado, que era de apellido Mario Barriga, me dijo que me invitaba a un almuerzo a Bogotá porque tenía una propuesta que hacerme. La verdad a mí se me hizo rara la invitación pero no me imaginé para qué era.

Yo acepté convencida que me buscaban para publicidad o algo así, pero después del almuerzo, cuándo aún no nos parábamos de la mesa, me soltaron el motivo de la invitación:

-Max Factor quiere que usted sea la representante de Colombia en Miss Universo.


Sin dudarlo, mi respuesta fue que no. Les dije que cómo se les ocurría que yo fuera allá, que si no había podido ganar en Cartagena mucho menos iba a hacer algo en Miss Universo.

Personalmente me parecía muy bueno poder ir y participar en un evento tan importante, pero sabía que no podía esperar ganar nada. Eso allá sí era difícil.

El señor Botija insistió mucho en que la empresa quería que yo fuera, que porque contaba con muchas cualidades que ellos sabían que podían ser tenidas en cuenta en ese concurso. Al final yo le dije que lo llamaría en dos o tres días para darle una respuesta.

Pensé en tomar ese viaje como una experiencia más para mi vida, y que sería lindo contarles a mis nietos que su abuela había podido participar en un concurso internacional de belleza. Lo que no sabía en ese momento era que les iba a poder decir que había sido Miss Universo.

Con las mejores

El viaje era el 22 de julio. Yo comencé a organizar el ajuar y todas las cosas que tenía que llevar, aunque la gran mayoría me las había dado Max Factor. Estaba muy nerviosa, no sabía cómo iba a ser eso. Tenía claro que no contaba con experiencia en pasarela, manejo de periodistas, ni en nada de esas cosas y eso me preocupaba mucho. No en que no ganara, sabía que no lo lograría, pero no quería hacer quedar mal a mi país.

En ese momento se me apareció el ángel de la guarda por así decirlo. Por la fecha en que yo viajaba vino a Colombia una firma que se llamaba el Comité de la Elegancia de París, que eran cinco niñas de esas que llevaban meses fogueándose por las mejores pasarelas del mundo: Miss Suecia, Miss USA, Miss Francia, Miss Hawaii y Miss Italia. Ellas estaban en un recorrido por toda Suramérica y vinieron a Bogotá a un desfile de modas. El representante de Max Factor decidió meterme ahí para que tuviera un contacto y aprendiera cómo era que uno se hacía reina de talla internacional.

Esa fue mi gran escuela, seguí el recorrido con ellas y me dediqué a mirar cómo era que caminaba la francesa, que a mi juicio, era la que tenía un mejor estilo. Me paraba al lado de ella e intentaba hacer las cosas como ella las hacía. Me fijaba mucho en cómo sonreía, cómo miraba, cómo se movía, mejor dicho, me volví la sombra de Miss Francia.


Una niña como yo, de 18 años, enfrentada a todo ese mar de cosas nuevas, asustada, pero a la vez era feliz, igual tenía que disfrutar lo que estaba viviendo. Yo era de provincia, de una ciudad pequeña, de esas que muchas personas ni siquiera pueden ubicar en un mapa, pero estaba en el Club de la Elegancia de París, y eso sonaba grande.

Los micrófonos y los flashes de las cámaras cada vez me asustaban menos, la gira me demostró que ya me estaba adaptando a ese mundo, que aunque nuevo, comenzaba a dominar.

Me estaban confundiendo

Cuando llegué a Estados Unidos estuve un par de días en Nueva York y luego viajé a Los Ángeles, que era la ciudad que el concurso tenía dispuesta para que fuera el sitio de encuentro de las candidatas.

Yo no tenía ninguna estrategia, pero decidí adelantarme un día a la llegada de las otras candidatas para tener la posibilidad de observarlas. Así como quien despide a su ser más allegado en una sala de espera de un aeropuerto internacional, yo, con la mirada fija a través de un cristal observaba de primera mano la bajada del avión de mis contrincantes, y creo que no fue buena idea porque eso sí que me asustó.

Yo pensé que todas eran como yo, o sea de estatura media y delgadas, pero no, las mujeres que yo veía bajar de los aviones eran altas, esbeltas y con excelentes cuerpos. Ahora sí comenzaba a sentir maripositas en el estómago.

Alguien me dijo que no me preocupara, que igual eran bellezas diferentes y cada una teníamos con qué ganar. Así que saqué fuerzas de donde no las tenía para seguir adelante y no desfallecer. Este era el momento para sacar los dotes de buena paisa y ser amable y simpática con todo el mundo.

Como en todo reinado, los osados periodistas de los periódicos de Los Ángeles y de Long Beach comenzaron a sacar sus favoritas. Así como videntes que predecían el futuro, ellos aseguraban que Miss Universo sería de nuevo una latina. Pues la corona actual la tenía Perú.

Cuándo iban dos días de concurso todo el mundo hablaba de Colombia, de su belleza y simpatía, pero yo estaba segura de que me estaban confundiendo, esa no era yo, era imposible que estuvieran hablando de mí. Creo que aún no estaba convencida de que era una reina.

La niña de Brasil y yo siempre estuvimos en la pelea, a ella le cogí mucho cariño, pero estoy segura de que no quería ganar, nunca me lo dijo directamente, pero entre las cosas que hablamos, me aseguró que estaba muy enamorada y que ese año pensaba casarse, mejor dicho, esa niña estaba en otro cuento y lo que menos le importaba era ser Miss Universo.

Yo no hablaba inglés

Como siempre, llegó la hora de las entrevistas y las ruedas de prensa. A los lugares que había ido con el Club de la Elegancia de París nunca necesité hablar inglés, primero porque fueron países latinos y segundo porque no tenía ni idea de inglés, si mucho sabía saludar y ya.

Miss Universo duraba pocos días, pues no había ese despliegue tecnológico de hoy y nuestras presentaciones eran poquitas. La noche de la coronación era relativamente fácil, era simplemente pararse en el escenario, primero con el traje típico y luego con el de baño, decir un discursito que era como: “yo vengo a representar a Colombia y tal y tal…” en pocas palabras, era como para que la gente supiera algo de uno. Cuando eso, no tocaba aprenderse una coreografía mamona y desgastante, allá sólo teníamos que preocuparnos por salir lindas y listo.

Faltando un día para la coronación alguien se me arrimó y me dijo que había muchas posibilidades de que yo fuera Miss Universo, pero que por el inglés me iban a matar. Eso sí que me desató los nervios, ¿cómo así que tengo posibilidades de ganar y que por el inglés no voy a poder hacer nada?

No sabía qué hacer. Aunque las latinas en ese momento no teníamos muy buen dominio de ese idioma debía hacer algo para que mínimo la mitad de mi discurso fuera en inglés. Entonces se me ocurrió la idea de que alguien me escribiera unas palabras en gringo, pero cuando comencé a leerlas me sentí mal. No tenía nada de pronunciación y me dio pánico.

Ya era el día de la coronación y no me podía aprender esa vaina. Me puse a pensar qué pasaría si por los nervios se me olvidaba lo que estaba diciendo en inglés, y me tocara seguir en español y no supiera dónde iba, así que dejé el estrato de lado y decidí sólo hacer lo que sabía en inglés, saludar, el resto fue puro español paisa.

Soy Miss Universo

La noche de la coronación fue inolvidable. A las cinco finalistas nos metieron al vestier aún con el vestido de baño. Cuando estábamos reunidas entró una señora que nunca había visto a quitarme la banda de Colombia, yo la miré feo y le dije que por qué me la iba a quitar, que dejara mi banda. Ella no me respondió nada, me quitó la banda de Colombia y me comenzó a poner o otra, cuando me di cuenta tenía encima la que decía “Miss Universo 1958”. No entendía nada en ese momento, después de dos segundos de reflexión se me fueron las luces, me temblaba todo, sentía ganas de llorar, de gritar, me dolía el estómago. Me tuvieron que sentar, me trajeron agua, y me calmaron un poquito. Yo estaba desesperada por decirle a mi mamá, pero ella estaba afuera y se daría cuenta con el resto del mundo.

La niña de Brasil se me acercó, me dio un abrazo y me felicitó, la verdad creo que descansó.

No lo podía creer, yo era Miss Universo, era la mujer más bella del mundo. Yo me acuerdo que la noticia para Colombia de mi triunfo la dieron los periodistas diciendo algo como: “así como Brasil tiene su campeón en el fútbol, Colombia tiene su Miss Universo”.

Cuando uno sale al escenario ya se ha tranquilizado un poquito, pero no vaya a creer que es mucho, igual yo sentía que caminaba por la nubes, era una sensación rarísima, como que no podía respirar, pero es que seamos sinceros, un título tan grande no lo espera nadie jamás en la vida.

Ya en ese momento llegó la Miss Universo anterior, me puso la corona, una capa de armiño, y salí para hacer mi primer desfile como Miss Universo. Esa pasarela se hacía por todo el teatro, ese es el famoso paseo de Miss Universo.

Me tocaba posar para todos los periodistas del mundo, y pues lógico, cada uno quiere sus foticos y me cuadraban como ellos necesitaban.

Cuando pude salir del sitio de coronación como a las cinco de la mañana y logré llegar al hotel, me senté en la cama aún con el vestido de baño; ese fue el primer momento que estuve conmigo. Fue cuando logré pensar en lo que me había pasado y de lo que se me venía encima.

Creo que no había dormido más de dos horas cuando me tocaron en la habitación. Me despertaron y me dijeron que me arreglara porque en menos de una hora tenía que estar en la piscina para recibir las propuestas y los contratos.

Me arreglé lo mejor que pude, qué podía saber yo de maquillaje o de peinados, pero igual era Miss Universo y como fuera me vería bonita. Cuándo bajé a la piscina eso estaba lleno de contratistas para cine, televisión, licores y cigarrillos, pero siempre estaba a mi lado el representante de Max Factor quien era en últimas el que decidía con qué podía quedarme.

Inicialmente se hizo un contrato con Catalina, una marca de vestidos de baño que me exigía hacer un recorrido por 50 ciudades de Estados Unidos. Además con Max Factor tenía el compromiso de hacer una gira por Suramérica promocionando el lápiz labial que llevaba mi nombre. Mejor dicho, ese año sería imparable.

De regreso a Colombia

Creo que llevaba algo más de dos días como Miss Universo cuando recibí un Marconi de la Junta Militar de Colombia, donde me pedían encarecidamente que no regresara al país hasta el cambio de gobierno, que esperara a que el Doctor Alberto Lleras tomara la presidencia el 7 de agosto, pues no querían que mi regreso se convirtiera en una guachafita y se aprovechara en contra de ese cambio de mando.

Así que me fui para Nueva York y me quedé allá hasta que fuera hora de regresar. Aunque estaba loca por volver a mi país me pareció prudente la petición, no quería que por mi culpa se desatara otro bogotazo (risas).

Cuando fue hora de regresar a Colombia, viajé desde la Gran Manzana hasta Miami porque en esa ciudad Avianca me tenía un avión especial súperdecorado con festones de orquídeas por todo el avión. Era hermoso.

El vuelo se programó hasta Barranquilla. Toda la flota de buques de la Armada Nacional se había movido desde Cartagena para darme la bienvenida.

Había tanta gente esperando en el aeropuerto que las personas se subían hasta el avión. Para pintar un panorama de la cantidad de gente, fue imposible poner la escalera y me tuvieron que bajar cargada. Además se tenía programado un almuerzo y unas entrevistas pero nada de eso se pudo hacer, prácticamente me bajé por una puerta del avión y me subí por la otra.

Allá en Barranquilla estaba el alcalde de Manizales, Pedro Uribe, el director de Fomento y Turismo Nacional. Además había algunas amigas entre las que estaba Yolanda Pulecio, la mamá de Ingrid Betancourt, quien había sido Miss Cundinamarca en el reinado anterior.

Eso fue una cosa impresionante, yo vivía en un mundo irreal, además que me trataban como una reina de verdad (risas).

Creo que mi llegada a Bogotá fue sin precedentes, guardando las proporciones un presidente, un equipo de fútbol o hasta el mismo Papa no había tenido un recibimiento como el mío, que era una simple mortal que traía una corona del norte.

Cuando me bajé del avión me hicieron honores, me montaron en un carro de bomberos y me llevaron hasta el Hotel Tequendama. Las avenidas eran llenas de gente, no hubo una sola cuadra desocupada. Al llegar a mi destino casi que no me dejan bajar, cuando logré entrar por la puerta principal, me di cuenta de que desde el Lobby hasta mi habitación, que era la suit presidencial, estaba llena de flores y de arreglos que habían enviado diferentes personas.

El Presidente me mandó soldados de su guardia presidencial, de esos que son parados en una puerta con gorros de flequitos y que no se mueven ni para respirar. Ellos estaban parados afuera de mi habitación. Los meseros y las niñas del hotel me decían su mejestad que desea, eso fue increíble.

Yo a todas las reinas las veía allá, arriba, inalcanzables, como unos seres que viven en otro mundo y que nadie puede tocar, me sentía rarísima. Deben entender que pasé de ser una muchachita de 18 años, común y corriente de Manizales, que apenas se había graduado del colegio a ser Miss Universo.

Aunque estaba que me iba para Manizales, me tocaba cumplir con unos compromisos en la capital. Debía hacerle la visita oficial al presidente Alberto Lleras, quien me recibió con su esposa y un hermoso perro de color blanco. También me encontré con la Cúpula Militar y el Congreso.

Por fin a mi Manizales

Era hora de salir para mi tierrita, estaba súperansiosa de llegar a Manizales y de estar de nuevo en mi casa, con lo que no contaba era que ya no podría ser la misma. Ya no podría caminar tranquila por la calle, ya no pasaría inadvertida por la 23 o haciendo mercado. Esa vida que había conocido ya no existía. Ahora me tocaba aprender a convivir con lo nuevo que venía.

La Nubia no existía, cuando eso uno llegaba al aeropuerto de Santágueda, que ahora es un conjunto estrato seis de fincas. Desde el avión yo vi un río de gente, era imposible que esa muchedumbre me estuviera esperando a mí.

Desde Santágueda hasta Manizales no sé cuántos kilómetros pueda haber, 30 o 40 tal vez, y nunca la carretera se vio vacía, había motos, carros, personas con banderas de Colombia y de Manizales. Ese fue un recorrido como de una hora que nunca se desocupó.

Cuando llegué a mi ciudad, el Gobernador me estaba esperando porque Manizales me regaló una casa espectacular, me entregaron las llaves en medio de gritos y aplausos. Por mi llegada se declararon tres días cívicos y Manizales era atestada de banderas y jolgorio, mejor dicho la Copa Libertadores del Once Caldas nada tuvo que envidiarle a mi llegada (risas). El Presidente me envió desde Bogotá sus guardias bien parados, que nunca ríen y de flequitos, para que cuidaran mi estadía.

El año más agitado de mi vida

Luego de despertar del sueño comenzaron las giras, las salidas del país, las fotos y todas esas cosas que le ponen a una para cumplir con las obligaciones por ser la mujer más linda del mundo.

Yo estuve en toda Suramérica, Estados Unidos, Costa Rica, México, España, Alemania, Italia, Suecia, Inglaterra, y no me acuerdo dónde más cumpliendo agendas de Miss Universo. Para ser sincera, no sé cómo aguanté ese año. Además a una no le podía doler la cabeza, no se podía enfermar, siempre tenía que estar dispuesta para atender al que fuera, no tenía derecho a quejarse o a estar de mal genio, es una presión constante que es horrible.

Finalmente entregué la corona en Long Beach, California. A diferencia de como es hoy, que se hace cada vez en diferentes países, Miss Universo siempre era en Estados Unidos.

La reina de 1959 fue una japonesa hermosa, para qué, la niña se lo merecía. Después de eso me quedé unos días en Los Ángeles como relajándome y descansando. Me sentía rara sin tener que estar corriendo todo el tiempo. Además, estaba cansada de los aviones, porque a mí no me tocaron los Jet, esos pájaros eran muy lentos y me la pasaba horas y horas y horas aguantándome esos vuelos mamones. Cada año cuando eligen a Miss Universo, sólo pienso en lo que le va a tocar aguantar a esa pobre niña durante ese año.

Después de la corona

Cuando entregué la corona quedé aún con muchos compromisos, sobre todo en el país. Yo seguí con un boom tremendo por mucho tiempo, es más, aún ahora tengo cosas. El año pasado estuve en Perú, para este mes ya tengo un compromiso listo por el aniversario de oro, y en agosto me invitaron a otra cosa, mejor dicho, 50 años después aún le debo cosas a Miss Universo.

Me casé en 1960 y me fui a vivir a Estados Unidos. Ahora sí era momento de aprender inglés. Allá viví seis años y tuve dos hijos, luego, cuando mi esposo terminó la especialización que estaba haciendo regresamos a Manizales, y desde ese entonces hasta ahora, sigo viviendo aquí.

La verdad es que me les he quitado a muchos compromisos porque ya es muy difícil, y ahora con la enfermedad de mi esposo es mucho más complicado poder cumplir con esas agendas, además él necesita en este momento toda mi atención.

Ya estoy tranquila, aprovechando mis nietos y mi familia. Creo que Miss Universo fue lo más grande que me pudo pasar en la vida, fue una experiencia que, aunque rica, me obligó a madurar muy temprano, una nunca está preparada para eso, es un cambio de vida muy fuerte y muy difícil de asimilar.


Lo que he hecho

Ocupaciones de Luz Marina Zuluaga durante estos 50 años.

Jurado de Miss Universo en Miami y El Salvador.

Dirigió la sucursal del BCH en Manizales.

Fue directora de Fomento y Turismo de Manizales

Voluntaria dama Gris de la Cruz Roja

Hizo parte del Comité Departamental de la Cruz Roja.

Voluntaria de Nutrir.

Fundó con otras personas unas guarderías para los hijos de las trabajadoras del servicio doméstico.

Fundó el barrio Compartir.

Fue Concejal de Manizales.

http://www.lapatria.com/


Hoy se celebra su aniversario
Luz Marina Zuluaga la única Miss Universo en 50 años
El Informador
mensajes@el-informador.com

Un 25 de julio de 1958 los colombianos tuvieron el placer de tener por primera y única vez una reina universal de la belleza; este título que ha sido esquivo durante 50 años lo logró la caldense, Luz Marina Zuluaga.

El certamen de belleza más prestigioso del mundo inició en 1952, en la ciudad de Long Beach, California, en esa ocasión la ganadora fue la finlandesa Armi Kuusela; seis años después Colombia obtendría el título, llenando de júbilo a todos sus coterráneos, quienes se volcaron a las calles para recibirla un viernes 8 de agosto de ese mismo año.

Para Luz Marina Zuluaga, las cosas no fueron tan sencillas, pues cuando fue escogida en 1957 como Señorita Colombia, no fue precisamente durante la noche de coronación, como se acostumbra, sino, que reemplazo a Doris Gil de Santamaría, quien declinó cediéndole el título, ya que esta se casaría y los estatutos de Miss Universo prohíben participantes casadas.

Luz Marina Zuluaga no fue aceptada por los caldenses ya que ellos decían que no era de su jurisdicción, pues cabe resaltar que para esa época Pereira hacia parte del departamento de Caldas

Ya en 1958, el certamen universal, se realizó nuevamente en Long Beach, California, la colombiana después del traje de baño, logró la atención de los expertos y la colocaron entre las favoritas para llevarse la Corona de Miss Universo.

La ceremonia tuvo lugar el 25 de julio y toda Colombia entera por radio o televisión estuvieron sintonizadas en ese evento; las 15 Finalistas fueron llamadas en orden alfabético: Alemania, Brasil, Chile, Colombia, Dinamarca, Estados Unidos, Grecia, Hawaii, Holanda, Israel, Japón, Perú, Polonia, Suecia y Surinam.

Luego las 5 Finalistas Miss Brasil, Miss Colombia, Miss Estados Unidos, Miss Hawaii y Miss Polainas.
Toda Colombia esperaba con ansias el fallo final, el cual es un recuerdo grato e inolvidable para todos.

Cuarta Finalista: Miss Polonia: Alicja Bobrowska
Tercera Finalista: Miss Estados Unidos: Eurlyne Howell
Segunda Finalista: Miss Hawaii: Geri Hoo
Lo que significaría que la corona quedaría nuevamente de Sudamérica ya que Gladis Zender Miss Universo 1957, era del Perú.

Primera Finalista: Miss Brasil: Adalgisa Colombo
Miss Universo 1958, Luz Marina Zuluaga

Luego del fallo, estallo un grito de alegria en todo el país, pues teníamos la mujer más bella del Universo de ese año.

Luz Marina se demoro un poco para llegar a Colombia, pero en cuanto arribó al país, fue recibida en el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá, donde la esperaban las más altas autoridades incluyendo al Presidente.

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